Con el escote blandido de la miel y la oliva
con las manos atadas de espiga y sosiego
como crápula te espero bajo la mesa
donde comimos nuestra primera cena.
En el recuerdo de las manos entrelazadas,
y los primeros besos entregados al vaivén.
Embriagada de la sal de tu cama
Te dejé correr.
Aquella melodía esclava, y los susurros del silencio
con la luna como lámpara soltera
cerramos los ojos abriendo los labios
y te dejé caer entre mis sueños.
Las historias son inventadas... pero no del todo ficticias, las he escuchado, con atención, de quienes me han brindado la confianza de contarme sus penas y hablarme sobre sus alegrías. No Adorarás Falsos Ídolos es, simplemente, para quienes necesitan poner en LA Historia, su propia historia sin pasar al olvido.
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8.05.2013
11.16.2009
despertando un día.
Eran aquellos labios rojos, de perfume espeso y penetrante los que dan a conocer que quedan las migajas -no los recuerdos completos- luego de tardes de lluvia, cuando en el pecho arde la sensación de poco sociego.
Y la verdad, no soy capaz de recordar los detalles de tu cuerpo, que ahora es humo disperso en medio de tantos sentimientos, luego de una noche pasada en tu boca respirando tu aire.
Primero habían sido tus ojos, aquella bestia infame, los que me habían quitado la paz, la cadencia de cada día... tu presencia que parecía alegría -y la ausencia que desteñía la paz.
Eran entonces, tu cuello. Dorado, largo, perfecto. Aquel espacio profundo en el cual entraban mis sueños. por donde me abrazaba inquieto, donde dormía sereno.
Era también tu espalda donde descansaba mi pecho, por donde te arrasaba con mis brazos. Donde nuevamente me encogía como si fuera mi puerto... aunque ahora pareciera destierro.
Había sido una noche, una sola noche de presencia eterna, pero ahora, a unas cuantas horas, cuando queda en el ambiente unas pocas notas de perfume de tu pelo, el calor de tus manos y las imágenes -casi irreales- me doy cuenta del precio de una noche que no sería noche, sería desconsuelo y necesidad.
Y la verdad, no soy capaz de recordar los detalles de tu cuerpo, que ahora es humo disperso en medio de tantos sentimientos, luego de una noche pasada en tu boca respirando tu aire.
Primero habían sido tus ojos, aquella bestia infame, los que me habían quitado la paz, la cadencia de cada día... tu presencia que parecía alegría -y la ausencia que desteñía la paz.
Eran entonces, tu cuello. Dorado, largo, perfecto. Aquel espacio profundo en el cual entraban mis sueños. por donde me abrazaba inquieto, donde dormía sereno.
Era también tu espalda donde descansaba mi pecho, por donde te arrasaba con mis brazos. Donde nuevamente me encogía como si fuera mi puerto... aunque ahora pareciera destierro.
Había sido una noche, una sola noche de presencia eterna, pero ahora, a unas cuantas horas, cuando queda en el ambiente unas pocas notas de perfume de tu pelo, el calor de tus manos y las imágenes -casi irreales- me doy cuenta del precio de una noche que no sería noche, sería desconsuelo y necesidad.
9.07.2009
Caminante no hay camino...
una vez terminados los últimos minutos de su vida, dedicó aquel aliento final para alcanzar hoja y papel y escribir, en lo que mantenía su historia en papiros casi descoloridos, las últimas palabras.
Había tanto que decir, pero debía seleccionar de forma rápida y certera, aquellas que demostraran la síntesis de aquel momento crucial y tan definitivo como era su muerta.
No quería dejar algunas palabras a sus obras. Aquellas estaban hechas, escritas, cualquiera las podría ver.
No quería decir todo lo que había costado llegar a dichos inventos, hallazgos y demases. Él solo había tomado dicha responsabilidad, no porque era necesario solamente, sino porque así lo quería.
No quería hablar de todas las peleas y esfuerzos porque en realidad, no importaban, no era el momento de quejarse luego de tantos años pasados
Entonces no cupo duda, respiró hondo y comenzó a trazar, lentamente, con algo de dolor, pero con la certeza de que aquello era lo único que podía cobrar sentido en aquella última etapa.
"Dime Dios, si todo lo que he hecho ha servido para algo"
8.25.2009
Bienaventurados

Caminaba a eso de las siete de la tarde, cuando el sol es solo el espejismo de la necesidad de calor y el frío y la niebla se hacen presente con la bruma, es que se apareció ante mí. Casi había pasado el día laboral completo, cuando repentinamente me reencontré con aquel pequeño paradero en medio de la nada. Medio escondido, a la salida de un Estacionamiento siempre repleto, sólo se veía a lo lejos su pequeño techo verde capaz de resguardar tanta historia.
Y entonces se despertó en mí, la remembranza de algo pasado y ajeno, algo que nada tenía que ver con los pasos que estaba dando en este momento. Porque estaba rodeado de penas, de tristezas ajenas, de dramas inventados y de necesidades ficticias.
Me parecía que había llorado tanto en aquellos tiempos oscuros, en el mismo paradero que se escondía tras los autos. Pero ahora aquella pena era extraña y al mismo tiempo ¡Tan absurda! puesto que ahora no comprendo el tiempo perdido en aquellas ocasiones, pensando en lo que uno mismo elijió sabiendo que no era lo correcto.
Y no me quedaba claro qué es lo que me había hecho quedarme en aquel paradero, en los tiempos oscuros de las indesiciones
Sobre todo porque ahora me parecía mucho más sensato el poder caminar a su aldo, sonriendo limpiamente y a la vez, tan ligera en las sensaciones.
Porque si bien todo era más tranquilo... ya no habían dramas inventados, ni necesidades ficticias ni lágrimas derramadas.
Solo esta tranquila esperanza de tener otra mano a mi lado entrelazada con el calor de lo que realmente era aquello que quería.
7.31.2009
día de desvíos
Entonces se dispuso a viajar por entre medio de sus pensamientos, sabiendo que aquello no era malo -pero tampoco bueno- se dejó llevar por las imaginarias ideas de tomar aqeulla mano helada.
y luego se imaginó los momentos vividos, trayendo desde lejos todos los detalles de las últimas semanas.
Las vacaciones comenzaban, y lejos estaban las ideas de que aquello fuera prohibido. Solo era necesario saber que era ese aroma a tabaco de vainilla lo que los recordaba el uno al otro.
y luego se imaginó los momentos vividos, trayendo desde lejos todos los detalles de las últimas semanas.
Las vacaciones comenzaban, y lejos estaban las ideas de que aquello fuera prohibido. Solo era necesario saber que era ese aroma a tabaco de vainilla lo que los recordaba el uno al otro.
7.18.2009
Mirando tus manos

Fue casi como reconocerme en el espejo, cuando me encontré en medio de aquellas carcajadas... y entonces se hizo el silencio tan delicioso, espeso y a la vez delicado, que llevaba la seguridad de dos personas que se conocían.
Y entre los latidos, nos encontramos con las miradas suspendidas, casi flotando tomadas del Iris del otro, nadando en esas profundidades que se habían vuelto tan familiares.
Nuevamente sonreiste con ese característica mueca, y yo, mientras me debatía en volver a ser quien era -quien habías conocido siempre- me petrifiqué al notar, que en reaildad, habíamos caido en un nuevo juego, que nos lleva hasta este momento, en donde te tomo la mano sabiendo que esmía.
7.01.2009
Peces de Ciudad
NO NOS VOLVAMOS PECES DE CIUDAD.
"Desafiando el oleaje sin timón ni timonel,
por mis sueños va,
ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje.
Luciendo los tatuajes de un pasado bucanero
de un velero al abordaje, de
de un 'no te quiero querer'.
Y como huir cuando no quedan islas para naufragar, al país donde los sabios
se retiran del agravio de buscar labios
que sacan de quicio.
mentiras que ganan juicios, del sumario que envilecen
los cristales de los acuarios de,
los peces de ciudad,
que perdieron las agallas
en un banco de morrallas
que nadan, por no llorar"
6.24.2009
Velas rojas para San Juan

Era la necesidad férrea de saber qué era lo que nos deparaba el destino, aquella necesidad de tener el control de lo que realmente nunca podríamos controlar, una certeza, un punto de equilibrio y estabilidad, eso era lo que cada año pedíamos en la misma fecha. Prendiendo aquellas velas rojas con el corazon lleno de los buenos deseos, excomulgando los malos recuerdos y recibiendo, en conjunto con un vaso de vino, las nuevas buenas.
La noche más larga del año, aquella en donde las historias de los antepasados renacían con el fuerte anhelo de entregarnos paz. Siempres las mismas, rolando de año en año, de boca en boca, de generación en generación.
San Juan, con su misticismo, nos enredaba año tras año en los mismo viejos rituales que se habían escondido antes de la llegada del cristianismo. Pero ahora tenía mucha más significación al tener a la familia completa bañadas por la luz cobriza de las velas.
9.02.2008
Mirando
solo me queda caminar
sin mirar atrás...
solo me queda olvidar
esperar que algún día,
cuando el corazón camine tranquilo
pueda sonreir dormida
por la vertiente del río...
sabes,
encontrarte cuando haya pasado mucho tiempo,
y saber, por ese brillo en la mirada,
que al fin le he ganado a lo incierto.
Hoy me marcho a mi morada
a donde siempre esperé encontrarme,
hoy te dejo despierto,
porque, sabes?
voy a olvidarte.
sin mirar atrás...
solo me queda olvidar
esperar que algún día,
cuando el corazón camine tranquilo
pueda sonreir dormida
por la vertiente del río...
sabes,
encontrarte cuando haya pasado mucho tiempo,
y saber, por ese brillo en la mirada,
que al fin le he ganado a lo incierto.
Hoy me marcho a mi morada
a donde siempre esperé encontrarme,
hoy te dejo despierto,
porque, sabes?
voy a olvidarte.
4.07.2008
Aurora
Habia pasado el temblor en mitad de la noche, ya sabía bien que había sido un sueño, una sensación nacida de sí misma para determinar la necesidad de terminar con tanta bruma en pleno viaje. No quería terminar chocando con cualquier barco, menos con una roca, pero tampoco pretendía quedarse quieta en medio de la nada... ¿había entonces, que hacer algo?
Desde las montañas aparecieron los fuegos endebles de los primeros atisbos de sol, la noche ya no era tan oscura como sí seguía viéndola, en un momento más la luz llegaría y ella, colmada de penas y dudas como lo estaba en ese momento, no quería terminar de pensar a menos que la solución se apareciera de la nada... pero no aparecería, al menos no hoy.
respiró ondo mientras intentaba adentrar a los pulmones el aroma a hielo que en ese fin de mundo reinaba como estado único, la cabeza, si bien le daba vueltas, ahora estaba más tranquila. hubo un momento en que casi la ahogaban las lágrimas, un momento en que terminaría por matar a alguien, un momento en el cual gritó enojada las barbaridades de su ira y otro en el cual quería dejar de sentir lo que se entretejía entre el hueso y la piel de su pecho.
De todos esos momentos, debía escoger uno, uno en el cual fuera lo suficientemente cómodo para seguir pensando con tranquilidad sin mostrar debilidades, mostrar cercanía y a la vez esconder aquel corazón suyo... era necesario buscar un momento preciso en el cual una sonrisa pudiera aliviar tanto como ocultar... entretener y a la vez amedrentar. un momento en el cual terminara dilucidando los misterios que ella misma se negaba a conocer, una ocasión que decantara en el oasis que quería para poder descansar con los ojos cerrados sin tener que vigilar lo que pasara afuera, ese mundo compartido que debía guardar su corazón de niña intacto para no terminar absorvida por la sobriedad y la aplastante crueldad de un mundo qe no era el de ella. Aquel momento, aquella situación en la cual fuese capaz de dormir en el pecho de alguien dejándose llevar por el perfume y el incienso de sus sueños.
Finalmente el sol comenzó a salir, el frío nocturno de los campos de hielo que se erigían a lo lejos de aquella embaración le dieron la bienvenida en su pulcro blanco anunciándole que había terminado la noche, que era tiempo de comenzar otro día, otras perspectivas, y mayor cuidado a sí misma, aun cuando la matara por dentro echar tanto de menos.
Desde las montañas aparecieron los fuegos endebles de los primeros atisbos de sol, la noche ya no era tan oscura como sí seguía viéndola, en un momento más la luz llegaría y ella, colmada de penas y dudas como lo estaba en ese momento, no quería terminar de pensar a menos que la solución se apareciera de la nada... pero no aparecería, al menos no hoy.
respiró ondo mientras intentaba adentrar a los pulmones el aroma a hielo que en ese fin de mundo reinaba como estado único, la cabeza, si bien le daba vueltas, ahora estaba más tranquila. hubo un momento en que casi la ahogaban las lágrimas, un momento en que terminaría por matar a alguien, un momento en el cual gritó enojada las barbaridades de su ira y otro en el cual quería dejar de sentir lo que se entretejía entre el hueso y la piel de su pecho.
De todos esos momentos, debía escoger uno, uno en el cual fuera lo suficientemente cómodo para seguir pensando con tranquilidad sin mostrar debilidades, mostrar cercanía y a la vez esconder aquel corazón suyo... era necesario buscar un momento preciso en el cual una sonrisa pudiera aliviar tanto como ocultar... entretener y a la vez amedrentar. un momento en el cual terminara dilucidando los misterios que ella misma se negaba a conocer, una ocasión que decantara en el oasis que quería para poder descansar con los ojos cerrados sin tener que vigilar lo que pasara afuera, ese mundo compartido que debía guardar su corazón de niña intacto para no terminar absorvida por la sobriedad y la aplastante crueldad de un mundo qe no era el de ella. Aquel momento, aquella situación en la cual fuese capaz de dormir en el pecho de alguien dejándose llevar por el perfume y el incienso de sus sueños.
Finalmente el sol comenzó a salir, el frío nocturno de los campos de hielo que se erigían a lo lejos de aquella embaración le dieron la bienvenida en su pulcro blanco anunciándole que había terminado la noche, que era tiempo de comenzar otro día, otras perspectivas, y mayor cuidado a sí misma, aun cuando la matara por dentro echar tanto de menos.
3.19.2008
Como ola de MAr

mientras baja la marea y entre el vaiven del viento
casi como cuento despierto, siento que camino entre
una verdad y un acierto...
y no es el querer detenerse, no es querer depertarse
es poder entender que más allá del oleaje
el agua es agua, y no espuma brava
ni cerca cerrada que entorpezca el paso
ni pared de barro que se endurezca al sol
y mientras sube la marea, siento el mareo de ensueño
el perfume nuevo en los pulmones y en la lengua la sal de tus temblorosos labios
porque aunque sea un monstruo imaginario
es el mar lo que mueve tus pasos encandilados por aquel faro
de incertidumbres que es el corazón acelerado
frente a la promesa de tierra firme antes que llegue el ocaso.
2.29.2008
sales de mar

solía subir y bajar en la medida que el mar se movía con el vaivén del viento. En medio de la nada, mientras se dejaban en la bolsa de playa los problemas propios de la ciudad, parecía que se volvía a un estado que nadie sabía de donde venía, pero que todos podían recordar...
y se embuía nuevamente, dejando de lado el sonido de las personas gritando en la plaa, de los niños riendo, sintiendo en los oídos la presión de tantos kilos de agua todos juntos sobre su cuerpo frágil y tan grácil al mismo tiempo... nuevamente subía, ahora respiraba y se dejaba llevar por el mar, mientras en la cara, podía comenzar a sentir la tensión por la luz directa del sol... debía echarse bloqueador y comer algo, desde el desayuno que no comía nada, y en la mañana había comido tan poco, y era una lástima porque la mermelada de frutilla estaba maravillosa, la meme neuvamente se las había mandado...
volvió a respirar sintiendo el aroma salado y los gritos de la playa, sonrió para si, ahora era el momento oportuno para volver a meterse al agua, venía una ola grande, y estaba lo suficientemente lejos de los bañistas, a embuirse, escaparse, cerró los ojos y se metió hasta cuando no escuchó más que su propio latir del corazón, hasta cuando sus oídos no dieron mas que un pitido como respuesta, cuando en sus músculos el peso de tanta agua comenzaba a agobiarla, dio un par d ebrazadas sintiendo cómo el agua la llevaba más y más a lo hondo, sintiendo al mismo tiempo como el aire viajaba por sus arterias cada vez más lentamente...
y se dejó llevar por el vaivén de las olas, por la tersura de su piel aplastada por la inmensidad del mar, se dejó llevar hasta que salió nuevamente a la superficie donde abrió los ojos y sintió la luz del sol de lleno en su rostro.
estaba exhausta y tan lejos de la orilla, estaba llena de satisfacción y al mismo tiempo tan vacía... como cuando tienes sed y no puedes tomar agua aun cuando la tengas abajo tuyo, atrás, adelante, arriba y abajo... ahora sólo debía esperar al helicoptero para poder volver a la realidad que era su pequeño mundo en el departamento del centro de stgo, en ese mundo alejado de esa sensación de pertenencia que sentía hundida en el agua salada que ahora comenzaba a llenarle los pulmones.
y se embuía nuevamente, dejando de lado el sonido de las personas gritando en la plaa, de los niños riendo, sintiendo en los oídos la presión de tantos kilos de agua todos juntos sobre su cuerpo frágil y tan grácil al mismo tiempo... nuevamente subía, ahora respiraba y se dejaba llevar por el mar, mientras en la cara, podía comenzar a sentir la tensión por la luz directa del sol... debía echarse bloqueador y comer algo, desde el desayuno que no comía nada, y en la mañana había comido tan poco, y era una lástima porque la mermelada de frutilla estaba maravillosa, la meme neuvamente se las había mandado...
volvió a respirar sintiendo el aroma salado y los gritos de la playa, sonrió para si, ahora era el momento oportuno para volver a meterse al agua, venía una ola grande, y estaba lo suficientemente lejos de los bañistas, a embuirse, escaparse, cerró los ojos y se metió hasta cuando no escuchó más que su propio latir del corazón, hasta cuando sus oídos no dieron mas que un pitido como respuesta, cuando en sus músculos el peso de tanta agua comenzaba a agobiarla, dio un par d ebrazadas sintiendo cómo el agua la llevaba más y más a lo hondo, sintiendo al mismo tiempo como el aire viajaba por sus arterias cada vez más lentamente...
y se dejó llevar por el vaivén de las olas, por la tersura de su piel aplastada por la inmensidad del mar, se dejó llevar hasta que salió nuevamente a la superficie donde abrió los ojos y sintió la luz del sol de lleno en su rostro.
estaba exhausta y tan lejos de la orilla, estaba llena de satisfacción y al mismo tiempo tan vacía... como cuando tienes sed y no puedes tomar agua aun cuando la tengas abajo tuyo, atrás, adelante, arriba y abajo... ahora sólo debía esperar al helicoptero para poder volver a la realidad que era su pequeño mundo en el departamento del centro de stgo, en ese mundo alejado de esa sensación de pertenencia que sentía hundida en el agua salada que ahora comenzaba a llenarle los pulmones.
12.08.2007
Demandando
exigimos entre tanta cosa, ver mas alla de las razones que nos hacen ser lo que somos, sentir lo que no queremos y decir lo que no pensamos.
esperamos, que tarde o temprano, luego de establecer los lazos que son aceptados por quienes nos rodean las complicaciones solo sean parte de una endeble ilusion... acallamos las dudas y luego sonreimos tranquilos cuando al final del dia todo parece normal luego de habernos convencido de ello.
Son pocos los acontecimientos que se salen de nuestra rutina, y por lo mismo son los mas valiosos dentro de nuestro eterno mezcolanza de recuerdos... y son aquellos tambien los que salen en los pensamientos mientras caminas en medio de los arboles, la ciudad y el Sol que te da de lleno en la cara....
buenos recuerdos, precisos, dulces, y a la vez tan complejos... porque ademas aparecen los demonios en forma de dudas... y sin embargo, el aroma es tan embriagador y la piel se eriza con tanto temblor, que ceder una vez más a ellos no es más que el alineamiento logico que cada uno de nosotros debiera esperar
¿Pero cuanto mas nos dejaremos escapar?
esperamos, que tarde o temprano, luego de establecer los lazos que son aceptados por quienes nos rodean las complicaciones solo sean parte de una endeble ilusion... acallamos las dudas y luego sonreimos tranquilos cuando al final del dia todo parece normal luego de habernos convencido de ello.
Son pocos los acontecimientos que se salen de nuestra rutina, y por lo mismo son los mas valiosos dentro de nuestro eterno mezcolanza de recuerdos... y son aquellos tambien los que salen en los pensamientos mientras caminas en medio de los arboles, la ciudad y el Sol que te da de lleno en la cara....
buenos recuerdos, precisos, dulces, y a la vez tan complejos... porque ademas aparecen los demonios en forma de dudas... y sin embargo, el aroma es tan embriagador y la piel se eriza con tanto temblor, que ceder una vez más a ellos no es más que el alineamiento logico que cada uno de nosotros debiera esperar
¿Pero cuanto mas nos dejaremos escapar?
10.11.2007
CAMINO
No se puede mirar a un lado cuando alguien extiende la mano desde el suelo cubierto de asfalto de la capital, de la misma manera que un lamento no se acalla aun cuando subes el volúmen del pendrive, y no esperes que al girar la mirada desaparezca ese rostro moreno, no bronceado por el sol, sino por los días y días de constante desaliento... sí, la vida pareciera que es más compleja de lo que muchas veces queremos que sea, y no la descomplejiza el quedarse embuido en la lectura de libros, en la teoría de los grandes pensadores, en el manifiesto que te entrega el camino indiscutible y frenético (no quiero decir ezquizofrénico) que te arreglan la vida pero te alejan de esta realidad que se desborda en la capital... te desconectan y te llevan a donde se supone está el ideal... y me pregunto, ¿dónde está este ideal?
Al menos para mi, luego de una mirada que desgarra ese sentido humano de la comprensión, se hace necesario ese baño de realidad que es mucho más agilizador y energizante que miles de intelectuales en sus libros y sus palabras que no salen de la dimensión en la cual fueron creadas -las ideas- Es más importante sentirse afectada por la realidad (aun cuando se flagele el alma por la incapacidad de darle solución a las cosas) que saberse los autores que hablan de humanidad, pero no saben lidiar con ella.
Al menos para mi, luego de una mirada que desgarra ese sentido humano de la comprensión, se hace necesario ese baño de realidad que es mucho más agilizador y energizante que miles de intelectuales en sus libros y sus palabras que no salen de la dimensión en la cual fueron creadas -las ideas- Es más importante sentirse afectada por la realidad (aun cuando se flagele el alma por la incapacidad de darle solución a las cosas) que saberse los autores que hablan de humanidad, pero no saben lidiar con ella.
9.04.2007
infinidades
Derrepente la luz se apaga y nuevamente la oscuridad reinante se espesa con esa maraña de hilos que se entretejen con tan poca seriedad. Las emociones se desacostumbran con tanto traqueteo de palabras entrecortadas y sin sabor y "sinceramente" pasa a ser un estado de eterna desesperanza a no dejar de ser palabra.
No, no era el tiempo vertido entre tanta ceguera lo que nos había vuelto estúpidos, tampoco era el hecho de estar acostumbrados a dar tumbos entre los hilos y la noche. Nos habíamos vuelto estúpidos por que así lo quisimos, así mismo nos lo habíamos propuesto, y fue tan buena la apuesta que nos la creímos a las mil maravillas... si, estúpidos profesionales en la medida que nos alejabamos de lo que alguna vez dijimos era nuestro peor enemigo.
No, no era el tiempo vertido entre tanta ceguera lo que nos había vuelto estúpidos, tampoco era el hecho de estar acostumbrados a dar tumbos entre los hilos y la noche. Nos habíamos vuelto estúpidos por que así lo quisimos, así mismo nos lo habíamos propuesto, y fue tan buena la apuesta que nos la creímos a las mil maravillas... si, estúpidos profesionales en la medida que nos alejabamos de lo que alguna vez dijimos era nuestro peor enemigo.
6.02.2007
Pastelería

Casi como despedida de los dulces que me han provocado la mayor de las adicciones.
Si no estás bien por la falta de almíbar,
si te falta corazón de mazapán;
y no quieres más que miel dormida
mezclada con nueces y con sonrisas en manantial.
¿Porqué, entonces, sigues batiendo,
cuando no hay más que harina sin moldear?
¿Acaso no escuchabas, niña de maravilla,
lo que la leche herbida provocaba cuando no estás?
Y más aún, cuando la mezcla está en su punto,
cuando aún no has horneado el pan
cuando falta, entonces la escencia,
vainilla, jengibre, hinojo o licor
te das cuenta que la sal no bastaba
y que sólo hacía falta amor.
Tomabas con manos celosas, la pisca de aquel embriagable sabor
con lágrimas intentabas subir la mezcla,
y por poco, el odio, nos ganó
Pero hoy el horno no camina
no queda más que el recuerdo de ese inolvidable olor
algunas cuantas migajas
y tal vez, un agridulce sabor.
Si no estás bien por la falta de almíbar,
si te falta corazón de mazapán;
y no quieres más que miel dormida
mezclada con nueces y con sonrisas en manantial.
¿Porqué, entonces, sigues batiendo,
cuando no hay más que harina sin moldear?
¿Acaso no escuchabas, niña de maravilla,
lo que la leche herbida provocaba cuando no estás?
Y más aún, cuando la mezcla está en su punto,
cuando aún no has horneado el pan
cuando falta, entonces la escencia,
vainilla, jengibre, hinojo o licor
te das cuenta que la sal no bastaba
y que sólo hacía falta amor.
Tomabas con manos celosas, la pisca de aquel embriagable sabor
con lágrimas intentabas subir la mezcla,
y por poco, el odio, nos ganó
Pero hoy el horno no camina
no queda más que el recuerdo de ese inolvidable olor
algunas cuantas migajas
y tal vez, un agridulce sabor.
5.15.2007
Frunciendo el Ceño

Camadería más allá del a sensación de pertenencia. Esa era la consigna antes de entrar a aquel grupo tan selecto. Los nervios no se desaparecían cuando entrabas por la puerta de madera y Cristal soplado de aquella secta plutárquica que invadía y controlaba la mayoría de las actividades de la ciudad. aL contrario, viendo la simpleza y magnifiscencia del lugar, no cabía duda de que era mucho más que camadería, te ofrecían el país entero. Sonrisas corteces, mucho silencio y ante todo, paz. Caminabas por el pasillo con la intención de mantenerte erguido, generalmente se llegaba con la idea de negociar, pero realmente aquello nunca sucedía, por la simple razón de que era tal el poder escondido entre cuatro paredes y unos diez apellidos, que no había nada que se les pudiera ofrecer.
Un garzón te llamaba, abría la puerta y te acompañaba a la terraza semicircular del último piso, (el edificio realmente no era muy grande, apenas unos ocho pisos, que sin embargo, contrastaban muy bien con los altos edificios de más de veinte pisos que lo rodeaba) donde el aroma a distintas comidas, todas sin duda alguna, muy finas, te recibían casi como burla.
Ese día caminé sin resquemores, me había costado sobreponerme al hormigue de mi estómago cuando crucé la primera mampara, ahora no sería el momento de retroceder, menos si tomaba el peso de la importancia que tenía mi presencia ahí.
-Buenas Tardes- hablaron sin parecer nerviosos... y claro, estaban en su ambiente.
Solo incliné la cabeza.
-Por favor, siéntese- dijo un hombre de unos treinta años, a su lado, un caballero de unos setenta u ochenta años me miró con ese tono burlezco que siempre odié desde que entré a la universidad, casi preguntándome qué hacía ahí, cuestionando mi posición tan alejada de mi cuna.
-Muchas Gracias- atiné a responder, después de todo, ya me habían amedrentado...
No recuerdo bien qué fue lo que conversamos desde un comienzo, casi como si eso no fuera muy importante (y realmente no lo era) se sintieron especialmente curiosos por mi apellido, preguntaron por mi familia, mi situación personal, si era casada, en fin, saber si realmente pasaba la "Prueba de Blancura" para que me trataran como a un igual.
-Entonces comencemos- dijo finalmente el caballero, al parecer había pasado la prueba, ahora necesitaba poder tranquilizarme para poder terminar lo que me habían encomendado- ¿qué es lo que viene a ofrecernos?
Asentí sin querer mirar hacia los lados, me molestaba -quizás demasiado- la presencia de los otros comensales que parecían conversar temas tan distintos que los que nos reunían a nosotros.
-No ofrecemos nada, señor Kulcis...- Respiré hondo- no es posible que su clase gobernante siga exigiendo lo mismo de siempre sabiendo como están las cosas...
-O sea, ha venido acá solo para darnos en la cara su incapacidad como gobernantes... ¿también quiere culparnos por eso?- sonrió, el caballero- acá las cosas no se trabajan acá, muchacha. Si no hay nada, nada tendrán, una ley muy simple
-¿Y acaso no le interesa lo que está pasando en todo el país?- parecía ilógico que un hombre que pudiera mostrar tal devoción por sus palabras, no fuera capaz de compadecerse con la situación en general- Usted tiene la posibilidad de ayudar a salir de esto, no queremos negociar, por el simple hecho de que es su deber ayudarnos...
-No lo es
-Quiero recordarle quien ha sido quien le ha entregado tantas ganancias, señor Kulcis- no pude guardar silencio
El anciano bajó la vista, estaba notoriamente enojado, no hizo nada, sólo se levantó con esa calma que se adquiere después de mucha vida vivida y se golpeó la plama derecho con el puño izquierdo.
-No tendrán mi ayuda.
-Lamento que sea así.
El resto es historia antigua. Tres meses después las fuerzas armadas salieron a las calles, nosotros ya estabamos preparados para defendernos.
Cinco años llevamos desde entonces, el poder lo tienen ellos (no por mucho tiempo) y la inestabilidad pasó a ser la normalidad.
Aquel edificio, sin embargo, sigue albergando a Kulcis. Como lo hizo por casi 200 años con sus antepasados.
Al Club, sólo sigo entrando para poder negociar.
Un garzón te llamaba, abría la puerta y te acompañaba a la terraza semicircular del último piso, (el edificio realmente no era muy grande, apenas unos ocho pisos, que sin embargo, contrastaban muy bien con los altos edificios de más de veinte pisos que lo rodeaba) donde el aroma a distintas comidas, todas sin duda alguna, muy finas, te recibían casi como burla.
Ese día caminé sin resquemores, me había costado sobreponerme al hormigue de mi estómago cuando crucé la primera mampara, ahora no sería el momento de retroceder, menos si tomaba el peso de la importancia que tenía mi presencia ahí.
-Buenas Tardes- hablaron sin parecer nerviosos... y claro, estaban en su ambiente.
Solo incliné la cabeza.
-Por favor, siéntese- dijo un hombre de unos treinta años, a su lado, un caballero de unos setenta u ochenta años me miró con ese tono burlezco que siempre odié desde que entré a la universidad, casi preguntándome qué hacía ahí, cuestionando mi posición tan alejada de mi cuna.
-Muchas Gracias- atiné a responder, después de todo, ya me habían amedrentado...
No recuerdo bien qué fue lo que conversamos desde un comienzo, casi como si eso no fuera muy importante (y realmente no lo era) se sintieron especialmente curiosos por mi apellido, preguntaron por mi familia, mi situación personal, si era casada, en fin, saber si realmente pasaba la "Prueba de Blancura" para que me trataran como a un igual.
-Entonces comencemos- dijo finalmente el caballero, al parecer había pasado la prueba, ahora necesitaba poder tranquilizarme para poder terminar lo que me habían encomendado- ¿qué es lo que viene a ofrecernos?
Asentí sin querer mirar hacia los lados, me molestaba -quizás demasiado- la presencia de los otros comensales que parecían conversar temas tan distintos que los que nos reunían a nosotros.
-No ofrecemos nada, señor Kulcis...- Respiré hondo- no es posible que su clase gobernante siga exigiendo lo mismo de siempre sabiendo como están las cosas...
-O sea, ha venido acá solo para darnos en la cara su incapacidad como gobernantes... ¿también quiere culparnos por eso?- sonrió, el caballero- acá las cosas no se trabajan acá, muchacha. Si no hay nada, nada tendrán, una ley muy simple
-¿Y acaso no le interesa lo que está pasando en todo el país?- parecía ilógico que un hombre que pudiera mostrar tal devoción por sus palabras, no fuera capaz de compadecerse con la situación en general- Usted tiene la posibilidad de ayudar a salir de esto, no queremos negociar, por el simple hecho de que es su deber ayudarnos...
-No lo es
-Quiero recordarle quien ha sido quien le ha entregado tantas ganancias, señor Kulcis- no pude guardar silencio
El anciano bajó la vista, estaba notoriamente enojado, no hizo nada, sólo se levantó con esa calma que se adquiere después de mucha vida vivida y se golpeó la plama derecho con el puño izquierdo.
-No tendrán mi ayuda.
-Lamento que sea así.
El resto es historia antigua. Tres meses después las fuerzas armadas salieron a las calles, nosotros ya estabamos preparados para defendernos.
Cinco años llevamos desde entonces, el poder lo tienen ellos (no por mucho tiempo) y la inestabilidad pasó a ser la normalidad.
Aquel edificio, sin embargo, sigue albergando a Kulcis. Como lo hizo por casi 200 años con sus antepasados.
Al Club, sólo sigo entrando para poder negociar.
5.04.2007
figuras de barro
Aun cuando parecía de porcelana, se desmoronó como barro húmedo. El Otoño parecía que avanzaba sin dar más que hablar, pero contrariamente se deslizó hasta que se hizo espeso, hasta que la tristeza se le colara por los poros, hasta que las habladurias y exigencias ajenas la llenaran de espesura, de silencio... de soledad.
entonces atrajo a su oídos dos estrellas que taparan con suaves sonidos los defectos que escuchaba repetitivamente, que desdibujara y recreara la realidad con la que siempre lidiaba y tenía que, finalmente, convivir.
Se cegó, se escondió mientras recogía los pedazos de barro deshecho, con las lágrimas se reconstruyó, y creyendo en lo que nunca había creído, dejando de lado las malas experiencias y aquello en lo que creyó sin razón, se paró con sus ojos tan cristalinos como siempre, con ese brillo de loza fina, con aquella sensación de eterno pensar que tantos criticaban, pero que al fin y al cabo no era más que su eterno existir.
entonces atrajo a su oídos dos estrellas que taparan con suaves sonidos los defectos que escuchaba repetitivamente, que desdibujara y recreara la realidad con la que siempre lidiaba y tenía que, finalmente, convivir.
Se cegó, se escondió mientras recogía los pedazos de barro deshecho, con las lágrimas se reconstruyó, y creyendo en lo que nunca había creído, dejando de lado las malas experiencias y aquello en lo que creyó sin razón, se paró con sus ojos tan cristalinos como siempre, con ese brillo de loza fina, con aquella sensación de eterno pensar que tantos criticaban, pero que al fin y al cabo no era más que su eterno existir.
4.28.2007
Más allá de la palabra

"Y llamaremos a la traición como aliada, cuando sea necesario poder impedir otros actos que no nazcan de nosotros, No será necesario un beso para demarcarla, ni tampoco serán conocidas las reacciones de quienes quiesieran realizarlas, bastará que se niegue tres veces antes del amanecer para que se concrete... tal vez se permita la participación a personas ajenas, pero deben recordar que, esencialmente, la traición es trabajo personal... para el traidor nacerán las penas del infierno... para el traicionado, la mancha de su nombre. Y no me miren así, yo no soy el hombre ni la mujer quien la ha creado, no soy más que un escribano, no soy yo quien ha permitido dejar entrar la discordia y la desconfianza, porque eso es lo que escencialmente han creado... pondremos también laa capacidades del traidor, debe saber de manipulación de situaciones, la invenciones de realidades, la imaginación (todo traidor debe ser imaginativo, o al menos un poco) las mentiras y, por supuestos, aquella buena manera de fingir, es necesario que sea un gran actor"
El escribano se volteó con su pluma en alto y demarcó las últimas letras del acta al tiempo que calentaba la cera para poner el sello real.
-Lástima que tan buenas características sea utlizadas para tantos egoístas fines y en tiempos de paz como los que estamos viviendo ahora.
La traición había sido escriturada, aparecía en la historia de la Isla Grande, por lo que ahora podía ser usada, tal cual había sido usada en tiempos del Antiguo Continente.
El escribano se volteó con su pluma en alto y demarcó las últimas letras del acta al tiempo que calentaba la cera para poner el sello real.
-Lástima que tan buenas características sea utlizadas para tantos egoístas fines y en tiempos de paz como los que estamos viviendo ahora.
La traición había sido escriturada, aparecía en la historia de la Isla Grande, por lo que ahora podía ser usada, tal cual había sido usada en tiempos del Antiguo Continente.
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